
En el corazón de cualquier almazara, la maquinaria es el motor que mantiene la campaña. Sin embargo, el procesamiento de la aceituna genera un reto inevitable y es la acumulación de aceites y ceras naturales que se adhieren con fuerza a las superficies. Estos residuos persistentes comprometen la seguridad laboral al crear superficies extremadamente resbaladizas, además de que pueden oxidarse y generar malos olores o focos de contaminación, afectando a la calidad del «oro líquido» y provocando averías si no se gestionan con la química adecuada.
El reto de las grasas y ceras del olivar
Las ceras presentes en la piel de la aceituna y los aceites generados durante la extracción están diseñados por la naturaleza para ser resistentes. Esta propiedad los hace particularmente difíciles de eliminar con detergentes convencionales. En las almazaras, estos residuos suelen mezclarse con restos de materia orgánica y polvo, creando capas complejas que requieren soluciones de alta penetración para evitar que se conviertan en suciedad incrustada.
Como fabricantes especializados, en Química Masul entendemos que, en el sector oleícola, la eliminación de aceites y ceras repercute en la calidad alimentaria y la eficiencia operativa.

La elección del desengrasante técnico
No todos los desengrasantes son capaces de atacar la estructura de las ceras vegetales. Para los residuos del sector oleícola, es esencial utilizar productos de alcalinidad media con una mezcla equilibrada de tensoactivos humectantes y agentes secuestrantes orgánicos.
Soluciones como nuestra espuma desengrasante concentrada Quimasul A-2150 permiten una excelente detergencia en áreas de suciedad fuerte. Su fórmula está diseñada para romper la tensión superficial de las grasas vegetales y ceras, emulsionándolas para un aclarado total sin dejar residuos químicos, algo vital en la industria alimentaria.
Aplicación mediante sistemas de espuma
Para optimizar el consumo de producto y asegurar que la química tenga tiempo de actuar, recomendamos la limpieza por espuma. Esta técnica es ideal tanto para el exterior de los depósitos como para la maquinaria compleja de la línea de molturación.
Al aplicar el producto con un equipo de generación de espuma, se crea una capa (de aproximadamente 1 cm de espesor) que se adhiere a la superficie sin gotear. Esto es fundamental en elementos como el exterior de los depósitos de acero inoxidable, ganchos o estanterías, donde un detergente líquido simplemente resbalaría antes de poder disolver las ceras acumuladas. Además, para el interior de los depósitos, el Quimasul A-2150 facilita una limpieza manual profunda y segura.
Tiempo de actuación y aclarado técnico
La química necesita tiempo para desintegrar la materia orgánica. Una vez aplicada la solución, se debe dejar actuar entre 10 y 15 minutos. Durante este intervalo, los agentes humectantes penetran en las capas de aceite y cera, incluso en condiciones de aguas duras, previniendo además la incrustación de depósitos calcáreos.
Finalmente, el aclarado debe realizarse con abundante agua potable a media o alta presión. Es importante destacar que nuestras formulaciones son seguras para el acero inoxidable y operan eficazmente en un rango de temperaturas de 20 ºC a 80 ºC, adaptándose a las necesidades térmicas de cada limpieza en la almazara.
Eliminar estos residuos no tiene por qué ser una tarea costosa o ineficiente. Con la combinación adecuada de ingeniería química y el método de aplicación correcto, es posible mantener una almazara impecable, segura y productiva.

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